Page 911 - Anatema - Neal Stephenson
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pasajero. Ya llevaban un rato haciéndolo cuando Orolo,
Sammann y yo salimos corriendo por las puertas. La
mayoría de las plazas ya estaban ocupadas. Las naves
llenas despegaban, algunas con personas desesperadas
colgando de sus trenes de aterrizaje. Los pocos que no
habían sido elegidos corrían de una aeronave a otra, y me
alegró comprobar que muchos encontraban sitio. Vi los
vehículos de Gnel y Yul aparcados con los motores en
marcha y las luces encendidas, pero no los vi a ellos…
¡debían de haber logrado subir! Pero perdí de vista a
Orolo. Un soldado me agarró por el brazo y me llevó hacia
una aeronave que aceleraba sus motores. Me acerqué a
trompicones, atravesando una nube de tierra voladora,
hacia la puerta. Unas manos me agarraron y me auparon
mientras los patines de la nave se separaban del suelo. El
soldado se apoyó en ellos para subir detrás de mí. Me giré
en la puerta para ver la escena. No vi a Sammann ni a
Orolo… ¡bien! ¿Habían encontrado sitio? En el suelo sólo
quedaban dos naves. Una de ellas se elevó, soltando a dos
orithenanos que se habían agarrado desesperadamente a
la estructura de la puerta pero no pudieron sostenerse.
Detrás habían quedado al menos otras diez personas.
Algunas estaban sentadas, abatidas, o yacían tendidas en
el suelo allí donde habían caído. Algunas corrían hacia el
mar. Una echó a correr hacia la única nave que quedaba,
pero estaba demasiado lejos. Yo no podía evitar pensar
por qué no habían podido recoger a algunos más, pero el
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