Page 906 - Anatema - Neal Stephenson
P. 906
—Nada de verdadera sustancia, no —me confesó—. Pero
la situación está a punto de volverse muy caótica y es
posible que nos separemos.
—Tengo la intención de quedarme contigo…
—Es posible que no podamos elegir —dijo, pasándose un
dedo por el collar—. Mi número es impar, el tuyo par…
Quizá nos coloquen en tiendas diferentes o algo parecido.
Al fin la gente que teníamos delante empezaba a
moverse. Sammann, presintiendo que intentábamos
mantener algo similar a una conversación privada, se
adelantó. Como pudimos nos abrimos camino por la parte
inferior de la rampa. Al poco tiempo ya caminábamos,
luego corrimos.
Orolo, todavía mirando frecuentemente al cielo, siguió
hablando:
—Si te encuentras en Tredegarh, digamos, contando tus
experiencias aquí, y cuentas algo de lo que hemos hablado
esta tarde, la reacción dependerá mucho de quiénes sean
tus interlocutores, de qué cenobio procedan…
—¿Por ejemplo, procianos frente a halikaarnianos? —
pregunté—. Ya estoy acostumbrado, Orolo.
—Eso es un pelín diferente —dijo Orolo—. La mayoría
de la gente, ya se trate de procianos o de halikaarnianos,
no lo consideraría más que una elucubración ociosa y
metateorética. Inofensiva, al margen de ser una pérdida de
tiempo. Por otra parte, si hablas con alguien como fra
Jad…
906

