Page 920 - Anatema - Neal Stephenson
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pequeño porque estaba rodeado de edificios más altos. En
una esquina de ese espacio había un módulo habitable
completamente nuevo, de cuyas ventanas salían tuberías
y tubos que llegaban a máquinas ronroneantes o a un
laboratorio. Me indicaron que entrase y me quitase el traje.
Cuando se cerró la puerta oí que la atrancaban por fuera,
luego la ventosidad de un dispensador de policinta a
medida que sellaban las rendijas. Me liberé del traje y
apagué la maleta. Lo guardé todo bajo la cama. El módulo
tenía dormitorio, baño y cocina/comedor. Las ventanas
estaban reforzadas por fuera con una rejilla metálica, por
si yo resultaba ser claustrofóbico y en un ataque de pánico
intentaba salir fuera, y selladas con una capa gruesa y
traslúcida de poli.
Desolador. Aun así, era la primera vez que disfrutaba de
la soledad en varias semanas y en cierto sentido el lugar
no podría haber sido más lujoso. Casi no sabía qué hacer.
Me sentía mareado y sabía que estaba a punto de
desmoronarme. Luego no me sentí tan solo como antes, ya
que imaginé que me tenían vigilado. No podía dejar de
pensar en la imagen de mi rostro llorando que había
captado sin querer en el Ojo de Clesthyra tras el Anatema
de Orolo… su primera muerte. El instinto me dijo que me
escondiese. Fui al baño, apagué la luz, abrí la ducha y me
metí bajo el agua. Cuando la temperatura se estabilizó, me
dejé caer contra la pared, me dejé caer hasta estar
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