Page 950 - Anatema - Neal Stephenson
P. 950
—Vale, lo acepto. Pero eso es imposible.
Lio meditó un tiempo antes de responder.
—Ésa es otra —dijo, con voz tranquila—. El auto de
Anatema no se celebra en Tredegarh desde hace casi mil
años.
—¿Cómo puede ser? ¡Debe de tener veinte veces la
población de Edhar!
—Todos esos capítulos y taciones permiten a los raros y
los inadaptados encontrar un hogar —dijo Lio—. Tú y yo
crecimos en una ciudad difícil, hermano.
—Bien, no te me vuelvas blando ahora.
—Eso es muy improbable —replicó Lio—. Me paso todo
el día luchando con valleros.
Lo que me recordó que estaba agotado.
—¡Eh! Una pregunta antes de que te vayas —dije.
—¿Sí?
—¿Por qué estamos aquí? ¿El Convox no es un blanco
fácil?
—Sí.
—Ya tendría que haberse disuelto, ¿no?
—Ala ha estado muy ocupada —dijo—, preparando
planes de contingencia precisamente para esa situación.
Pero todavía no se ha dado la orden. Quizá les preocupe
que parezca una provocación.
—Entonces, ¿somos…?
—¡Rehenes! —dijo Lio con alegría—. Buenas noches, Raz.
—Buenas noches, Lio.
950

