Page 952 - Anatema - Neal Stephenson
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Parecía que lo decía en serio, así que salí de la cama y la
seguí al exterior. Habían retirado la esclusa de aire;
pisamos el plástico. Me guio por el patio, pasamos bajo un
arco y descendimos a una antigua catacumba cenobítica
cerrada al fondo por una reja de hierro… el tipo de reja
que se empleaba para separar un cenobio de otro. La reja
tenía una puerta, que un fille de aspecto nervioso
mantenía abierta y que cerró de golpe en cuanto cruzamos
a un largo camino recto protegido por filas gemelas de
árboles de páginas. Ese camino iba por el centro de un
bosquecillo.
Los pies se me habían reblandecido de llevar zapatos y
no hacía más que notar piedrecillas y raíces, así que Tulia
se me adelantó. El otro lado del bosque de árboles de
páginas estaba rodeado por un muro de piedra de treinta
y tantos pies de altura, con un arco pesado donde Tulia se
detuvo para recuperar el aliento y esperarme.
Cuando me acerqué, se volvió hacia mí y alzó los brazos.
Le di un tremendo abrazo, levantándola del suelo, y por
alguna razón los dos nos echamos a reír. La adoré por esa
reacción. Era la única persona con la que me había
encontrado que respondía a la muerte de Orolo con algo
que no fuese tristeza. No es que no estuviese triste, pero
estaba orgullosa de él, emocionada por lo que había hecho,
contenta de que yo hubiese sobrevivido y vuelto con mis
amigos.
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