Page 953 - Anatema - Neal Stephenson
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Luego nos pusimos otra vez a correr: atravesando el arco
y por un césped con grupos de grandes y viejos árboles
que parecía tener millas de largo. Cada pocos cientos de
pies se alzaban edificios de piedra unidos por una red de
senderos. Debían de ser las taciones y sedes de las que me
había hablado Lio. Me impresionó el césped más que
nada; en Edhar no nos podíamos permitir el lujo de
malgastar así el espacio.
Las campanas sonaban un poco más cerca. Al doblar la
esquina de un edificio particularmente enorme, una
especie de complejo claustro/biblioteca, al fin vimos el
Precipicio. Tulia me condujo a un camino ancho
flanqueado de árboles que nos llevaría directamente hasta
allí. A continuación vi el complejo de la Seo, en la base del
Precipicio.
El Precipicio se había formado cuando una bóveda de
granito, de tres mil pies de altura, había perdido su cara
occidental. Los avotos habían limpiado el desastre y
empleado los trozos caídos para levantar edificios y
muros. Dado que ninguna torre de reloj artificial hubiese
podido competir con el Precipicio, habían levantado su
Seo en la base del mismo y excavado túneles, galerías y
plataformas en el granito, esculpiéndolo para formar su
Reloj. A lo largo de los milenios habían ido construyendo
esferas, cada una más arriba y mayor que la anterior, y
todas daban la hora: todas me indicaban que llegaba tarde.
—Prohijar. —Boqueé—. Eso es…
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