Page 954 - Anatema - Neal Stephenson
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—Tu  entrada  oficial  al  Convox  —dijo  Tulia—.  Todos


          debemos  pasar  por  ello,  es  el  final  formal  a  nuestra

          peregrinación. Nosotros lo hicimos hace unas semanas.

            —Muchas molestias para un único rezagado.


            Rio una vez, con ganas, pero le faltó el aire.

            —¡No te hagas ilusiones, Raz! Estamos haciéndolo una

          vez  por  semana.  Hay  otros  cien  peregrines  de  ocho


          cenobios diferentes… ¡todos esperando por ti!

            Las  campanas  dejaron  de  sonar…  ¡mala  señal!

          Apretamos el paso y corrimos en silencio unos cientos de


          yardas.

            —¡Creía que todos habían llegado hacía mucho! —dije.


            —Sólo de los grandes concentos. No creerías lo aislados

          que  están  algunos.  ¡Incluso  hay  un  contingente  de

          matarrhitas!


            —Vengo entonces con los deólatras, ¿no?

            Empezaba a comprender que las casas capitulares más


          cercanas a la Seo eran las más antiguas: anillo alrededor

          de anillo de claustros, galerías, paseos y patios. Visiones,

          a  través  de  puertas  cenobíticas  y  arcos,  de  casas


          capitulares  tan  diminutas,  feas  y  viejas  que  debían  de

          remontarse a la Reconstitución. Torres nuevas aspiraban a

          compensar  con  altura  y  esplendor  lo  que  sus  antiguas


          vecinas poseían por edad, fama y dignidad.

            —Una cosa más —dijo Tulia—, casi se me olvida. Justo

          después de Prohijar habrá un Plenario.


            —Arsibalt los mencionó… ¿Jesry fue a uno?



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