Page 957 - Anatema - Neal Stephenson
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movimientos rituales, se pronunciaban frases antiguas o
ciertos objetos simbólicos se manipulaban de cierta forma.
Todo ello amenizado por música y discursos de jerarcas
vestidos de púrpura. Un secular lo hubiese considerado de
una pomposidad ridícula e incluso como un ritual de
hechicería. Yo intenté meterme en el espíritu de la
situación y verlo como se suponía que debía verlo un
avoto. Ése, después de todo, era el sentido de Prohijar:
hacer que los peregrines retomasen el esquema mental
cenobítico. Por tanto, era más fabuloso e impresionante
que los autos diarios como Provenir. O quizás así era todo
en Tredegarh. Sus jerarcas sabían montar un buen
espectáculo, atrapar al público como los grandes actores
de teatro. Sus atavíos eran realmente impresionantes y su
número intimidaba; el Primado estaba flanqueado no sólo
por sus dos Guardianes sino por formaciones de otros
jerarcas, y no de segundo nivel, sino de los que tenían
séquito propio y daba la impresión de que podían ser
Primados. Comprendí que estaba viendo una especie de
alto consejo de Primados, todos Evocados desde sus
concentos, presumiblemente para dirigir el Convox. O al
menos su parte cenobítica. En algún lugar, al otro lado de
una celosía, debía de haber un gabinete de Panjandrumes
tan importantes en el mundo secular como aquellos
jerarcas en el cenobítico.
Me sentí como un mendigo lleno de costras, y me pareció
que había tenido un extraordinario golpe de suerte por
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