Page 102 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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—Acabo  de  escapar  de  los  proyectores  de

         pensamientos  —le  explicó  Peyton—.  Mi  intención  es

         liberar de ellos a todos los que aún pueden ser salvados.


                El otro se echó a reír amargamente.

                —¡Salvados!  ¿Quiere  usted  decirme  de  qué?  Me  ha

         costado cuarenta años el escapar del mundo y ahora viene


         usted y quiere hacerme volver de nuevo a él. ¡Márchese de

         aquí y déjeme tranquilo!

                Peyton  no  estaba  dispuesto  a  darse  por  vencido  tan

         fácilmente ni tampoco a retirarse sin lucha.


                —¿Cree  usted  que  este  mundo  ficticio,  soñado,

         formado  sólo  con  los  propios  deseos  y  pensamientos  es

         mejor que la realidad? ¿Es que no siente el menor deseo de

         escapar de esta ficción y volver a la realidad?


                De nuevo el hombre se echó a reír aunque no había en

         su risa el menor rastro de humor.

                —Para mí, Comarre es la realidad. El mundo nunca me


         dio nada, así que, ¿por qué razón habría de querer volver a

         él? Aquí he encontrado la paz y eso es todo lo que necesito.

                Repentinamente, Peyton giró sobre sus talones y salió

         de la habitación. Tras él oyó cómo el hombre se dejaba caer


         en  la  cama  y  volvía  a  sus  sueños  con  un  suspiro  de

         satisfacción. Peyton comprendió que había sido derrotado,

         vencido inexorablemente. Y comprendió también, en ese

         momento,  por  qué  había  deseado  despertar  a  los  otros


         antes de marcharse de allí, posiblemente para siempre.




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