Page 105 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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—Y así fue —le respondió el robot.
—¿Qué quiere usted decir? ¿Se unió a los demás una
vez hubo terminado de construirles a ustedes?
Resultaba imposible aceptar que no hubiera la menor
emoción en la respuesta, pero así fue. Las palabras fueron
pronunciadas en el mismo tono desprovisto de pasión, de
emoción, que el robot había empleado en todo momento,
fueren cuales fuesen sus términos.
—Cuando nos terminó de hacer, Thordarsen aún
seguía sin sentirse satisfecho del todo. No era como los
demás. Con frecuencia nos habló de que había encontrado
la felicidad en Comarre o, mejor dicho, construyendo
Comarre. Una y otra vez afirmaba estar a punto de unirse
a los demás Decadentes, pero siempre encontraba algo
nuevo que hacer. Así continuó hasta que llegó un día en
que lo encontramos caído en su habitación. Se había
parado. La palabra que veo en su mente es «muerte», pero
nosotros no tenemos una idea para esa palabra.
Peyton guardó silencio. Le pareció que el fin del
científico no había sido innoble. La amargura que había
oscurecido su vida había sido iluminada al fin. Había
conocido la alegría de la creación. De todos los artistas que
habían llegado a Comarre, él había sido el más grande, el
mejor. Y ahora su obra no se perdería.
El robot rodó en silencio hacia una mesa de acero y sus
tentáculos desaparecieron en un cajón. Cuando los sacó,
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