Page 100 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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¿cómo  podía  el  Ingeniero  poseer  esa  intuición,  ese

         conocimiento de la naturaleza humana? Peyton se volvió

         sorprendido, pero, como de costumbre, no tuvo la menor


         necesidad de poner su pregunta en palabras. El robot se le

         anticipó, dando respuesta a la pregunta formulada en su

         cerebro.


                —Thordarsen me lo explicó hace unos días, mientras

         estábamos  construyendo  Comarre.  En  esos  tiempos  ya

         había algunos durmientes que llevaban soñando, en trance,

         veinte años.


                —¿Hace unos días?

                —Quinientos años, diría usted.

                Esas palabras llevaron un cuadro extraño al cerebro de

         Peyton. Podía ver, como si lo tuviera delante de los ojos, al


         genio solitario que había sido Thordarsen trabajando allí,

         en  la  ciudad  por  él  creada  en  medio  de  sus  robots,

         seguramente sin la menor compañía humana. En cuanto al


         resto,  ya  debía  hacer  mucho  tiempo  que  marcharon  en

         busca de la realización de sus sueños.

                Posiblemente Thordarsen nunca lo hizo. Se quedó allí,

         pues  el  deseo  de  crear  le  ataba  al  mundo  y  le  seguiría


         atando  al  menos  mientras  no  hubiera  acabado  por

         completo su trabajo. Los dos Ingenieros, su mayor logro

         científico  y,  posiblemente,  el  más  maravilloso  de  los

         resultados conseguidos hasta entonces por la electrónica y


         la  cibernética  de  que  el  mundo  tenía  noticia,  fueron  su




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