Page 97 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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para nada con su voluntad. Sus palabras y su aspecto eran,
al mismo tiempo, horribles y patéticos.
—¡Cállese de una vez! —le gritó Peyton
enérgicamente—. Usted acaba de ser devuelto a la realidad.
Por vez primera, los ojos brillantes y furiosos
parecieron verle, mientras, con un esfuerzo inmenso, el
hombre se alzaba de la cama.
—¿Quién es usted? —murmuró.
Antes de que Peyton pudiera responderle nada, el
hombre continuó con voz apagada, llena de dudas, como si
no comprendiera en absoluto lo que acababa de sucederle:
—¡Esto tiene que ser una pesadilla…! ¡Márchese,
márchese! ¡Déjeme despertar!
Venciendo su repulsión, Peyton, afectuosamente puso
su mano sobre el hombro huesudo del desgraciado.
—No, no es una pesadilla. No tiene que despertar, ya
está usted despierto —le explicó—. ¿Es que no recuerda
nada de lo que le ha sucedido?
El anciano parecía no oírlo.
—Sí, sí… Tiene que ser una pesadilla… Una
pesadilla…
Pero ¿por qué no puedo despertarme? Nyran,
Cressidor, ¿dónde estáis? ¡Os habéis alejado de mí y no
puedo encontraros!
Peyton se quedó un buen rato, tanto como pudo
soportar, al lado del hombre. Pero nada de lo que le dijo
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