Page 104 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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últimos pocos minutos, pero la parte más importante de su

         trabajo estaba aún por realizar. Como era usual, el robot

         adivinó sus pensamientos.


                —Tengo lo que desea —le dijo—. Sígame.

                Contrariamente a lo que Peyton había esperado, no le

         condujo de regreso al piso donde estaban los instrumentos


         y  aparatos  y  el  núcleo  del  equipo  de  control.  Cuando

         terminó  su  marcha,  se  encontraron  mucho  más  en  la

         cumbre de la ciudad de lo que Peyton jamás estuviera, en

         una pequeña habitación circular que supuso debía hallarse


         en el verdadero cénit de la edificación. No había ventana

         alguna, salvo unos paneles generalmente opacos, pero que

         podían convertirse en transparentes mediante el empleo de

         ciertos sistemas desconocidos.


                Se  trataba,  de  eso  no  cabía  duda,  de  un  estudio  de

         trabajo y Peyton lo recorrió con los ojos, lleno de emoción

         cuando  comprendió  quién  era  la  persona  que  había


         trabajado  allí,  mucho  siglos  antes.  Las  paredes  estaban

         llenas de estanterías en las que se alineaban antiguos libros

         de  texto  que  no  habían  sido  tocados  en  los  últimos

         quinientos años. Y, sin embargo, parecía que Thordarsen


         hubiese  estado  trabajando  allí  apenas  unas  hora  antes.

         Incluso había un circuito esbozado en uno de los tableros

         de dibujo próximos a la pared.

                —Parece  como  si  hubiera  sido  interrumpido  en  su


         trabajo —comentó Peyton como si hablara consigo mismo.




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