Page 101 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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última obra maestra.
Tristeza y piedad invadieron el alma de Peyton. Más
que nunca estaba determinado a que la obra de ese genio
amargado que se había apartado por completo de la vida,
no se perdiera sino que fuera revelada al mundo.
—¿Son todos los durmientes como éste? —preguntó
Richard Peyton al robot.
—Todos menos los más nuevos, los últimos que
llegaron. Es posible que éstos aún recuerden sus vidas
reales.
—Lléveme a uno de ellos.
La siguiente habitación era idéntica a la que habían
abandonado, y el cuerpo que estaba tendido en el diván
correspondía al de un hombre que no debía tener, a juzgar
por su apariencia, más de cuarenta años.
Peyton se volvió al robot.
—¿Cuánto tiempo lleva aquí? —le preguntó.
—Llegó hace sólo unas semanas… El único visitante
que hemos tenido en muchos años… ¡hasta que llegó usted!
—¡Despiértelo, por favor!
Los ojos del yaciente se abrieron despacio. No había en
ellos ninguna expresión de locura, tan sólo sorpresa,
desencanto y tristeza. Después, llegó el amanecer del
recuerdo, y el hombre se alzó hasta quedar sentado. Sus
primeras palabras fueron completamente racionales.
—¿Por qué me ha despertado? ¿Quién es usted?
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