Page 103 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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No, no lo había hecho impulsado por ningún
sentimiento del deber, sino por su propio orgullo. Había
deseado convencerse a sí mismo de que Comarre era algo
maligno y satánico. Pero ahora comprendía que no era así.
Siempre habría gentes, incluso cuando se alcanzara la
utopía, a las que el mundo no tenía nada que ofrecer sino
tristeza y desilusión. Para estas gentes no había nada mejor
que Comarre.
Seguramente, con el transcurrir del tiempo, el número
de estas personas sería cada vez menor. En las Eras
tenebrosas de los pasados siglos, unos mil años antes, la
mayor parte de la humanidad había sufrido de una u otra
desgracia. Y, por espléndido que se ofreciera el futuro del
mundo, siempre seguirían produciéndose algunas
tragedias. ¿Por qué razón debía condenarse a Comarre a la
destrucción sólo porque ofrecía a esas personas la única
esperanza de paz?
No probaría a realizar allí ningún nuevo experimento.
Su propia fe, tan firme, así como su confianza, habían
sufrido una tremenda sacudida, tanto que las hacía vacilar
y resquebrajarse. Y, por otra parte, los soñadores de
Comarre a los que despertara de sus sueños no le
quedarían agradecidos por haberlos hecho regresar de
nuevo a un mundo de dolor e infortunio.
Se volvió de nuevo al Ingeniero. El deseo de abandonar
la ciudad había crecido intensamente en su corazón en los
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