Page 113 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 113

PRÓLOGO






                Ni una sola vez en toda una generación cambió la voz

         de la ciudad como lo estaba haciendo en esos momentos.

         Día y noche, durante el transcurso de Eras y Eras, la voz se


         mantuvo  idéntica,  sin  conocer  la  menor  vacilación.  Para

         millones y millones de hombres había sido el primero y el

         último sonido que sus oídos escucharon. La voz formaba

         parte  de  la  ciudad,  y  cuando  la  voz  hubiera  cesado,  la


         ciudad quedaría muerta y las arenas desérticas invadirían

         implacables las grandes calles de Diaspar.

                Incluso  allí,  encontrándose  a  un  kilómetro  de  altura

         sobre  el  suelo,  el  repentino  silencio  hizo  que  Convar  se


         asomara a la terraza, intrigado por el cambio inesperado.

                Muy  por  debajo  de  él,  los  caminos  móviles

         continuaban deslizándose suavemente entre las filas de los


         gigantescos edificios. Normalmente, esos caminos móviles

         no estaban muy llenos, pero ahora parecían atestados por

         una multitud silenciosa. Algo había hecho salir de sus casas

         a  los  lánguidos  habitantes  de  la  ciudad.  Los  caminos


         móviles  los  conducían  a  millares,  lentamente,  entre  las

         coloreadas  fachadas  metálicas.  Convar  los  observó

         atentamente  y  se  dio  cuenta  de  que  los  rostros  de  esos

         millares de seres se alzaban al cielo.


                Por  un  momento  el  terror  penetró  en  su  alma…  el




                                                                                                          112
   108   109   110   111   112   113   114   115   116   117   118