Page 150 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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carrera podía desarrollar.

                Rorden le contemplaba con atención, pero interpretó

         erróneamente el motivo de su curiosidad.


                —Cuando el Parque fue construido —dijo—, supongo

         que debieron quitar la última sección del camino móvil. No

         creo que puedas enterarte de nada examinándolo.


                —No estaba pensando en eso —explicó Alvin—. Me

         preguntaba  cuál  será  la  causa  de  que  el  camino  móvil

         funcione de la manera en que lo hace.

                Rorden  se  le  quedó  mirando  atónito,  pues  ese


         pensamiento jamás se le hubiera ocurrido a él. Desde que

         el  hombre  vivía  en  las  ciudades  había  aceptado,  sin

         preocuparse por las causas, los numerosos servicios que se

         le ofrecían y que consideraba como naturales. Y cuando las


         ciudades  se  convirtieron  en  totalmente  automatizadas,

         había cesado de darse cuenta de que tales servicios existían.

                —No  debes  preocuparte  por  eso  —le  dijo—.  Podría


         poner ante tus ojos miles de enigmas y misterios mucho

         más interesantes. Por ejemplo, trata de explicarme cómo

         trabajan  mis  máquinas  informadoras,  cómo  recogen  y

         conservan su información para facilitarla en el momento


         oportuno.

                Así, sin pensar más sobre el asunto, Rorden desechó el

         tema de los caminos móviles, que era uno de los mayores

         logros  de  la  ingeniería  humana.  Las  muchas  Eras  de


         investigación  que  habían  llevado  a  la  producción  de




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