Page 151 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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materia anisotrópica no significaba gran cosa para él. Si se

         le  hubiera  dicho  que  una  sustancia  podía  tener  las

         propiedades de un sólido en una dimensión y de un líquido


         en las otras dos, ni siquiera hubiera dado muestras de la

         menor sorpresa.

                El  Parque  tenía  unos  cinco  kilómetros  de  anchura;


         dado  que  todos  los  caminos  eran  curvos,  las  distancias

         aparecían  aumentadas  considerablemente.  Cuando  era

         más joven, Alvin se había pasado mucho tiempo entre los

         árboles  y  las  otras  plantas  del  Parque,  que  era  el  mayor


         espacio  verde  de  la  ciudad.  Lo  había  explorado  en  su

         totalidad en alguna que otra ocasión, pero en los últimos

         años había desaparecido una gran parte de su encanto. En

         esos momentos comprendió el por qué: había estudiado los


         viejos archivos y registros y sabía que el parque apenas si

         era una pálida sombra de lo que fuera antaño, de la belleza

         que se había desvanecido del mundo.


                Se encontraron con mucha gente mientras caminaban

         por las avenidas bordeadas de árboles, cuya edad se perdía

         en los tiempos, o sobre la hierba enana y perenne que no

         necesitaba ser cortada ni sembrada. Al cabo de un rato se


         sintieron  cansados  de  responder  a  tantos  saludos,  pues

         todo el mundo conocía a Alvin y casi todo al Archivero

         Mayor. Decidieron dejar de lado las sendas más transitadas

         y caminaron por veredas estrechas bajo las sombras de los


         frondosos  árboles.  En  ocasiones,  los  troncos  estaban  tan




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