Page 156 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 156

se eliminaba.

                —Ahora  que  usted  me  lo  explica,  todo  parece

         sumamente sencillo —admitió Alvin—, pero creo que yo


         solo no lo hubiese descubierto ni en miles de años. ¿Es así

         como trabajan los asociadores?

                —Tal vez. En ocasiones percibo las respuestas antes de


         que  ellos  me  las  ofrezcan,  pero  a  mí  me  ocurre  sólo  en

         ocasiones,  mientras  que  ellos  lo  consiguen  siempre,

         absolutamente  siempre.  —Hizo  una  pausa—.  Bueno,

         haremos el viaje. Tenemos que dejar abierto el agujero. No


         creo que nadie se caiga por él.

                Mientras se hundían suave y velozmente en el suelo, el

         rectángulo  de  cielo  que  quedaba  sobre  sus  cabezas  iba

         disminuyendo de tamaño por la distancia hasta ser apenas


         un  pequeño  punto  de  luz  en  la  lejanía.  El  túnel  o  mina,

         iluminado  por  una  especie  de  fluorescencia  que  parecía

         formar  parte  de  sus  paredes,  tendría  unos  cuatrocientos


         metros de profundidad. Las paredes eran completamente

         lisas  y  no  daban  señales  de  contener  ningún  aparato  o

         maquinaria que transportara sus cuerpos.

                El  camino  que  había  al  fondo  del  agujero  se  abrió


         automáticamente tan pronto se dirigieron a la puerta de

         acceso. Dieron sólo unos pocos pasos por aquel corredor

         pequeño y se encontraron en medio de una gran caverna

         circular  cuya  inmensidad  les  sobrecogió.  Sus  paredes  se


         unían, en una curva grácil y suave a unos cien metros de




                                                                                                          155
   151   152   153   154   155   156   157   158   159   160   161