Page 159 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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iluminación interna que desconocemos —dijo Rorden con

         aire  ausente.  Su  mirada  estaba  fija  en  los  muros  de  la

         cámara.


                —También lo creo así. ¿Te has dado cuenta de cómo

         esas líneas radiales conducen hacia los túneles pequeños?

                Alvin había podido observar que, junto a los grandes


         arcos  de  los  caminos  móviles,  había  innumerables

         pequeños  túneles  que  conducían  fuera  de  la  cámara,

         túneles que descendían en vez de ascender.

                Rorden continuó hablando sin esperar una respuesta


         del joven.

                —Se trataba de un sistema magnífico. La gente debía

         bajar por los caminos móviles, elegía el lugar que deseaba

         visitar y después seguía la apropiada línea del mapa.


                —¿Y qué ocurría entonces?

                Como era normal en él, Rorden se negó a especular.

                —No tengo suficiente información —respondió—. Me


         gustaría que pudiéramos leer los nombres de las ciudades

         —se quejó, cambiando rápidamente de tema.

                Alvin había dado una vuelta en torno al pilar central.

         Su voz llegó a Rorden apagada ligeramente y deformada


         por los ecos de las paredes de la cámara.

                —¿Qué  es  lo  que  pasa?  —preguntó  Rorden,  que  no

         deseaba  moverse  de  su  sitio  debido  a  que  creía  estar  a

         punto  de  descifrar  un  grupo  de  caracteres.  Pero  Alvin


         siguió  hablando  con  voz  insistente,  por  lo  que  decidió




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