Page 196 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 196
irreal. Silencioso como un fantasma, el vehículo se deslizó
por las onduladas planicies y se abrió camino a través de
los bosques, sin desviarse ni un solo instante de sus
invisibles vías. Su velocidad era aproximadamente doce
veces superior a la que el hombre podía alcanzar en un
caminar confortable y sin apresuramientos. En Lys nadie
sintió jamás la necesidad, la prisa, de viajar a mayores
velocidades.
En muchas ocasiones cruzaron pueblos y aldeas,
algunas incluso mayores que Airlee, pero casi todas ellas
construidas siguiendo las mismas normas. Alvin se mostró
sumamente interesado al apreciar pequeños y sutiles
cambios que, sin embargo, implicaban diferencias en la
ropa e incluso en el aspecto físico de los habitantes de unas
y otras comunidades. La civilización de Lys se componía
de cientos de distintas culturas, cada una de las cuales
contribuía con los matices especiales de su talento a la
formación de su conjunto.
Una o dos veces Theon se detuvo para hablar con
amigos, pero esas detenciones fueron breves, y todavía no
era el mediodía cuando la pequeña máquina de transporte
se detuvo a los pies de una colina, que formaba parte de
una montaña cubierta por un bosque espeso y frondoso.
Era la mayor montaña que Alvin había visto en su vida,
aunque realmente no era demasiado elevada ni extensa.
—Aquí tenemos que empezar a caminar a pie —le
195

