Page 212 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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pulido que parecía ser algo aproximado a una maqueta de
Shalmirane. El recipiente era móvil en altitud y azimut, y
en su centro se apoyaba una espiral de una sustancia
desconocida. Cerca del reflector y soldado a él, había una
caja negra de la cual partía un cable delgado que se
extendía por el suelo.
Alvin vio con claridad que aquél tenía que ser el
aparato fuente de la luz que vieran la noche anterior y
comenzó a seguir el cable. No resultaba fácil, pues el hilo
se hundía en el suelo, de manera imprevista, para volver a
aparecer en los lugares más inesperados. Finalmente, lo
perdió por completo y gritó llamando a Theon para que
acudiera a ayudarle.
Alvin se había agachado debajo de una roca colgante
cuando una sombra repentina se interpuso entre él y la luz.
Alvin pensó que sería su amigo y salió de la especie de
cueva en la que se había metido, para hablar con él y
explicarle su descubrimiento. Pero no pudo hacerlo. Las
palabras se helaron en sus labios.
Flotando en el aire frente a él, había un gran ojo oscuro,
rodeado por un sistema de satélites de ojos más pequeños.
Al menos ésa fue la primera impresión de Alvin: después
se dio cuenta de que se hallaba frente a una máquina muy
compleja… ¡Y la máquina lo observaba a él!
Alvin rompió el penoso silencio. Durante toda su vida
estaba acostumbrado a dar órdenes a las máquinas y,
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