Page 213 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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aunque jamás había visto nada parecido a la que ahora
tenía frente a él, decidió que, probablemente, estaba dotada
de inteligencia.
—¡Vuélvete! —ordenó experimentalmente.
No ocurrió nada en absoluto.
—¡Camina! ¡Ven! ¡Cae! ¡Avanza!
Ninguna de las convencionales órdenes de control
produjeron el menor efecto. La máquina siguió
despreciativamente inactiva.
Alvin dio unos pasos hacia adelante y los ojos
retrocedieron con cierta precipitación. Desgraciadamente,
su ángulo de visión parecía estar limitado, pues la máquina
se detuvo de repente al tropezar con Theon que en el curso
del último minuto había sido un espectador interesado y
curioso de la escena. Con una reacción perfectamente
humana, aquel aparato dio un salto de unos siete metros en
el aire dejando al descubierto una serie de tentáculos y
miembros articulados que surgían en torno a un rígido
cuerpo cilíndrico.
—¡Baja! —le gritó Theon—. No queremos hacerte
ningún daño.
Algo habló. No la voz cristalina y desapasionada de
una máquina sino el vacilante hablar de un hombre muy
anciano y muy cansado.
—¿Quiénes son ustedes? ¿Qué es lo que están haciendo
en Shalmirane?
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