Page 230 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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preocupada y mucho más insegura de lo que jamás la viera
antes. Alvin recordó que muy pronto se vería en una grave
disyuntiva que hasta ese momento casi había llegado a
olvidar. Había pensado que, de un modo u otro, el Consejo
resolvería el problema. Ahora se daba cuenta que existía la
posibilidad de que la decisión del Consejo no fuese
precisamente de su agrado.
La voz de Seranis estaba un poco turbada cuando
comenzó hablar y, por sus pausas frecuentes, Alvin se dio
cuenta de que estaba repitiendo frases ensayadas de
antemano.
—Alvin —comenzó—, hay muchas cosas que no te dije
antes, pero que tienes que saber ahora para que puedas
comprender mejor el motivo de nuestros actos.
»Ya conoces —prosiguió— una de las razones del
porqué nuestras dos razas viven aisladas. El temor a los
Invasores, esa oscura sombra que está en todas las mentes
humanas, hizo que tu pueblo se volviera contra el mundo
y que se perdiera a sí mismo, sumido en sus propios
sueños. Aquí, en Lys, ese temor jamás fue tan fuerte, pese
a que fuimos nosotros los que soportamos la mayor carga
de la violencia del ataque. Nosotros tenemos una razón
mejor para nuestros actos y lo que hacemos lo hacemos con
plena consciencia, con los ojos muy abiertos.
»Hace muchos años, Alvin —explicó seguidamente
Seranis—, el hombre buscó la inmortalidad y, finalmente,
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