Page 227 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 227
Alvin terminó su requisitoria.
—Présteme usted una de las máquinas… No las
necesita a las tres. Ordénele que obedezca mi control y la
llevaré conmigo a Diaspar. Le prometo devolvérsela tanto
si el experimento da resultado como si no.
Incluso Theon se quedó mirando a su amigo con
expresión de asombro. En cuanto al rostro del anciano fue
auténtico horror lo que se leyó en él.
—¡No puedo hacer una cosa así! —murmuró.
—¿Por qué no? Piense en lo mucho que podríamos
llegar a aprender.
El hombre movió la cabeza con firmeza.
—Iría contra los deseos y la voluntad del Maestro.
Alvin se sintió contrariado y desilusionado. ¡Y enojado!
Pero era joven y su oponente, anciano y cansado. Comenzó
a insistir exhibiendo sus mismos argumentos una y otra
vez, acentuando cada vez más los beneficios que del
experimento podían extraerse. En esos momentos, por
primera vez, Theon vio en Alvin algo que no había
supuesto: la posesión de una fuerte personalidad… lo que
sorprendió incluso al propio Alvin. Los hombres de la Era
del Alborear no habían permitido que los obstáculos les
cerraran el camino por mucho tiempo y la fuerza de
voluntad y la determinación que habían sido su herencia,
no había desaparecido por completo de la Tierra. Ya
incluso de niño, Alvin se había resistido con éxito a todas
226

