Page 306 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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mostrado lentos en su reacción, pero ahora los
acontecimientos los habían forzado a salir de su marasmo.
La crisis había llegado a su punto álgido. Alvin no quería
pensar que existía la posibilidad de que la crisis tuviera
desagradables consecuencias para él. En realidad eso no le
importaba demasiado.
Se hallaban a gran altura cuando le dieron al robot sus
últimas instrucciones. El navío espacial estaba casi inmóvil
y la Tierra, quizá a dos mil kilómetros por debajo de ellos,
parecía llenar el cielo por completo. Alvin se preguntó
cuántas otras naves espaciales del pasado se habían
elevado desde allí para emprender viaje a otros mundos.
Se produjo una pausa apreciable, como si el robot
estuviera comprobando controles y circuitos que no habían
sido empleados desde hacía eras geológicas.
Seguidamente, se produjo un leve ruido, el primero que
Alvin le había oído a la máquina. Era como un suave pitido
que ascendía en la escala, octava tras octava, hasta
quedarse perdido casi al límite de la capacidad de escucha
del oído humano. No se produjo la menor sensación de
cambio de movimiento o velocidad pero, de repente, se dio
cuenta de que las estrellas parecían precipitarse contra la
pantalla. La Tierra reapareció y después desapareció, para
volver a aparecer en una posición distinta. El navío espacial
parecía tratar de orientarse en el espacio como una aguja
de brújula que busca su norte. Durante minutos, el cielo
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