Page 309 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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visibles, aun cuando su posición y sus colores habían
cambiado sutilmente. Ahora el navío espacial se dirigía
hacia allí a lo largo de un túnel de oscuridad situado fuera
de los límites del espacio y el tiempo, a una velocidad
demasiado enorme para que la mente pudiera entenderla.
Parecía imposible aceptar que habían escapado fuera
del sistema solar a una velocidad que, si no era controlada,
los sacaría pronto del corazón de la galaxia para conducirlo
al gran vacío fuera de ella. Ni Alvin ni Theon podían
concebir la real inmensidad de su viaje: las grandes sagas
de la exploración espacial habían cambiado por completo
el concepto del hombre con respecto al Universo e incluso,
todavía, millones de siglos después, las viejas tradiciones
no habían muerto por completo.
Una leyenda hablaba de una nave espacial que
circundó el Cosmos en el espacio comprendido entre la
salida y la puesta del Sol. Los billones y billones de
kilómetros de distancia entre las estrellas no significaba
nada en absoluto para las tremendas velocidades que esas
naves podían alcanzar. Para Alvin el viaje se limitaba a ser
un poco más largo y un poco más peligroso, quizá, que el
de Diaspar a Lys en la primera vez que salió fuera de los
muros de su ciudad.
Fue la voz de Theon la que rompió el silencio
expresando sus pensamientos sobre los Siete Soles que
brillaban en la pantalla.
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