Page 302 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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eternamente. Al darse cuenta del estado de ánimo de su
amigo, Theon no se atrevió a decirle nada. El silencio fue
roto de nuevo por el muchacho de Diaspar.
—Cuando salí de Diaspar —dijo— no sabía en absoluto
lo que buscaba ni lo que iba a hallar. El hallazgo de Lys
debió haberme satisfecho… y quizá fue así al principio,
pero ahora, todo, la Tierra entera, me parece pequeño e
insignificante. Cada descubrimiento que he realizado me
ha presentado un nuevo y mayor interrogante y, ahora, no
podré darme por satisfecho hasta que no logre averiguar
quién era el Maestro y por qué vino a la Tierra. Y si alguna
vez logro saberlo comenzaré a preocuparme por los
Grandes y los Invasores, y así sucesivamente.
Theon jamás había visto a Alvin tan pensativo y
preocupado y no quiso interrumpir su soliloquio. En los
últimos minutos había aprendido mucho sobre el carácter
de su amigo.
—El robot me dijo que esta máquina puede alcanzar los
Siete Soles en menos de un día —continuó Alvin—. ¿Crees
que debo ir allí?
—¿Crees que puedo detenerte? —fue la respuesta
tranquila de Theon.
Alvin sonrió.
—Eso no es una contestación —dijo— aun cuando
pueda haber mucho de verdad en ello. No sabemos en
absoluto lo que hay en el espacio, fuera de nuestro sistema.
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