Page 313 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Estaban ya en el sistema de los Siete Soles y el gran

         anillo de los seis astros coloreados dominaba el cielo. ¡Y qué

         cielo! Todas las estrellas que ellos conocían, que formaban


         parte de las constelaciones familiares, habían desaparecido.

         La Vía Láctea ya no era una cinta de polvo que cruzaba

         lateralmente el cielo. Se había convertido en el centro de la


         creación y su gran círculo dividía en dos partes iguales al

         Universo.

                El  navío  espacial  se  movía  a  gran  velocidad  en

         dirección  al  Sol  Central.  Las  seis  restantes  estrellas  del


         sistema  eran  como  luciérnagas  coloreadas  colocadas

         simétricamente  en  el  firmamento.  No  lejos  de  la  más

         próxima de ellas se veían las diminutas chispitas brillantes

         de sus planetas circulantes, mundos que tenían que ser de


         enorme tamaño para ser visibles a tal distancia.

                La  visión  tenía  una  magnificencia  que  no  podía  ser

         superada por nada construido por la naturaleza y Alvin se


         dio cuenta de que Theon tenía razón al decir que aquello

         tenía que ser obra de una inteligencia superior. La soberbia

         simetría era un desafío deliberado lanzado contra todas las

         restantes  estrellas  del  Universo  repartidas  sin  orden  ni


         concierto por los cielos.

                La  causa  de  la  luz  nacarada  del  Sol  Central  era  ya

         visible claramente. La gran estrella, sin duda una de la más

         brillante  de  todo  el  Universo,  estaba  rodeada  por  una


         envoltura de gas que suavizaba sus radiaciones y les daba




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