Page 38 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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convencidos de que lograrán evitar que ocurra así.

                Los ojos de Richard Peyton brillaron entusiasmados.

                —¡Eso es justamente lo que yo vengo diciendo desde


         hace tiempo! ¿Puedo unirme a vosotros?

                —Más tarde. Antes hay mucho trabajo que hacer. Ya

         puedes  ver  que  somos  una  especie  de  revolucionarios.


         Debemos poner en marcha una o dos reacciones sociales y,

         cuando hayamos terminado, el peligro de decadencia racial

         quedará  pospuesto  por  milenios.  Tú,  Dick,  eres  uno  de

         nuestros catalizadores. Aunque no el único, si me permites


         decirlo.

                Hizo una pausa por unos momentos.

                —Incluso  si  lo  de  Comarre  no  conduce  a  nada  —

         prosiguió— tenemos otra carta que podemos sacarnos de


         la  manga  en  el  momento  necesario.  En  cincuenta  años

         estamos seguros de haber logrado perfeccionar los viajes

         interestelares.


                —¡Por  fin!  —exclamó  Peyton—.  ¿Y  qué  haréis

         entonces?

                —Presentaremos  nuestros  logros  al  Consejo  y  le

         diremos:  «Bien,  aquí  lo  tienen…  Ahora  pueden  ir  a  las


         estrellas. ¿No somos unos buenos chicos?» Y el Consejo no

         tendrá  más  remedio  que  dedicarnos  una  sonrisa

         fingidamente amable y comenzar a pensar en una nueva

         clase de civilización. Una vez que tengamos la posibilidad


         de realizar viajes interestelares, volveremos a contar con




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