Page 39 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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una nueva civilización en expansión y el peligro del
estancamiento y decadencia quedará aplazado
indefinidamente.
—Confío en vivir para verlo —dijo Peyton—. Pero
ahora, ¿qué es lo que queréis que haga?
—Sólo esto: deseamos que vayas a Comarre para
descubrir qué es lo que ocurre allí. Creemos que tú puedes
vencer donde otros han fracasado. Ya están hechos todos
los planes.
—¿Y dónde está Comarre?
Henson se sonrió:
—Es muy sencillo, realmente. Sólo había un lugar
donde pudiera estar… El único lugar sobre el que no puede
volar ningún avión, donde no vive nadie, donde sólo
puede irse a pie. Está en la Gran Reserva.
El anciano desconectó la máquina automática de
escribir. Sobre él —o debajo, indiferentemente— la Tierra,
en su gran creciente, se destacaba entre las estrellas lejanas.
En su girar eterno, la pequeña luna artificial había entrado
en la sombra de la Tierra y así comenzaba su noche. Aquí
y allá, la Tierra oscurecida, que ahora estaba bajo ellos,
comenzaba a mancharse con las brillantes luces de las
ciudades.
La visión llenó de tristeza al anciano. Le recordó que
también su vida se encaminaba hacia el fin y su fin parecía
profetizar el final de la cultura que siempre había tratado
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