Page 41 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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3. EL LEÓN SALVAJE
Era ya de noche cuando la nave de Peyton volaba con
rumbo occidental sobre el Océano Indico. A simple vista no
podía distinguirse nada debajo, salvo la blanca línea de la
espuma que dejaban las olas al chocar contra la costa
africana. Pero la pantalla de navegación le mostraba hasta
el menor detalle de lo que tenía por debajo. La noche, desde
luego, ya había dejado de ofrecer protección o salvaguarda
y, sin embargo, ello aún significaba que ningún ojo humano
podía verlo a simple vista. En cuanto a los aparatos de
vigilancia que debían cuidarse de controlar cualquier
vuelo… ¡bueno!, los demás se habían ocupado de que en
esa ocasión no sirvieran de nada. Al parecer, entre los
científicos que los manejaban había muchos que pensaban
como Henson.
El proyecto había sido concebido con toda precisión.
Los detalles habían sido estudiados con todo cuidado, con
amor casi, por gentes que habían gozado haciéndolo. Debía
posar su nave en el límite extremo del bosque, lo más cerca
posible de la barrera de fuerza.
Ni siquiera los más influyentes de sus desconocidos
amigos podían desconectar la barrera sin despertar
sospechas. Por suerte, desde el límite de la barrera hasta
Comarre, a campo descubierto, sólo había unos treinta y
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