Page 117 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Me  di  cuenta  que  me  cruzaba  con  los  Morlocks  a


           mucha velocidad, mucho más rápido de lo que mis


           pasos  me  permitían.  Casi  me  caí  al  darme  cuenta.


           Miré abajo y no vi nada que distinguiese el trozo de


           Suelo por el que me movía de cualquier otro; pero


           sabía  que  debía  encontrarme  sobre  algún  tipo  de


           pavimento móvil.



           ¡La muchedumbre, la caras pálidas de los Morlocks,


           la  ausencia  de  color,  la  rectitud  del  horizonte,  mi


           velocidad  sobrenatural  a  través  de  aquel  extraño


           paisaje, y sobre todo la ilusión de estar flotando sobre


           un  pozo  de  estrellas  de  infinita  profundidad,  se


           combinaban para dar la impresión de un sueño! Pero


           entonces  algún  Morlock  curioso  se  acercaba



           demasiado, recibía un soplo de su enfermizo olor y la


           realidad me aprisionaba de nuevo.


           Aquello no era un sueño: estaba perdido, comprendí,


           varado en un mar de Morlocks; nuevamente tuve que


           hacer  un  esfuerzo  para  seguir  caminando,  y  evitar


           formar  un  puño  y  hundirlo  en  los  rostros  curiosos


           que me rodeaban.


           Vi  a  los  Morlocks  dedicados  a  sus  misteriosas


           actividades. Algunos caminaban, algunos hablaban,



           algunos  comían  la  misma  comida  insípida  y  sin


           interés que me habían dado a mí, tan desinhibidos


           como gatitos. Esa observación, combinada con la falta


           total de espacios cerrados, me hizo entender que los


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