Page 147 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 147
Quise huir incluso de Nebogipfel. Se había mostrado
amable y considerado conmigo. Quizá más de lo que
merecía, y más de lo que los hombres de mi propia
época hubiesen dispensado para un salvaje violento
de medio millón de años antes de Cristo. Aun así, él
había estado fascinado y divertido por mis reacciones
al proceso de nacimiento. ¡Puede que hubiese
preparado aquella revelación para provocar en mí
emociones tan extremas! Bien, si ésa era su intención,
Nebogipfel había triunfado. Pero ahora la
humillación y la rabia irracional eran tales que
apenas podía mirar su cuidada figura.
Aun así, ¡no tenía adónde ir! Me gustase o no, lo
sabía, Nebogipfel era mi único punto de referencia en
aquel extraño mundo de Morlocks: el único
individuo vivo cuyo nombre conocía y —por lo que
sabía de la política de los Morlocks— mi único
protector.
Quizá Nebogipfel sintió esos conflictos en mí. De
cualquier forma, no me impuso su compañía; en su
lugar, se volvió a invocó nuevamente la pequeña
choza para dormir. Me metí en ella y me senté en la
esquina más oscura, con los brazos a mi alrededor:
¡acobardado como un animal de bosque llevado a
Nueva York!
Permanecí allí durante varias horas. Puede que
durmiese. Finalmente, sentí que volvía algo de mi
147

