Page 151 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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—Nunca. Nunca les ayudaré a obtener el viaje en el
tiempo.
Nebogipfel me miró fijamente.
—Entonces, dentro de las limitaciones que le hemos
impuesto, es libre de viajar a cualquier lugar de
nuestros mundos.
—En ese caso, me gustaría que me llevase a un lugar,
dentro de este sistema solar rediseñado, donde
todavía existan hombres como yo.
Creo que lancé ese desafío esperando que se me
negase tal posibilidad. Pero, ante mi sorpresa,
Nebogipfel se acercó a mí.
—No exactamente como usted —dijo—. Aun así...
venga.
Y echó a andar por el inmenso y poblado plano.
Pensé que sus palabras finales habían sido algo más
que ominosas, pero no podía entender qué quería
decir y, de cualquier forma, no me quedaba más
elección que seguirle.
Llegamos a un área vacía de más o menos un cuarto
de milla de ancho. Ya hacía tiempo que había perdido
el sentido de la orientación dentro de la inmensa
ciudad‐cámara. Nebogipfel llevaba sus gafas y yo las
mías.
De pronto, sin previo aviso, un rayo de luz bajó del
techo y nos iluminó. Miré a la cálida luz amarilla, y
vi motas de polvo caer en cascada desde el aire; por
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