Page 148 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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seguridad espiritual, por lo que comí un poco y me
lavé.
Creo —antes del incidente de la granja de
nacimiento— que me habían intrigado mis atisbos
del mundo de los Morlocks. Siempre me había
considerado sobre todo un hombre racional, y me
fascinaba la visión de una sociedad de seres
racionales capaces de dirigir su existencia, de cómo la
ciencia y la ingeniería podían ser empleadas para
crear un mundo mejor. Por ejemplo, me había
impresionado la tolerancia de los Morlocks con las
distintas formas de gobierno. Pero la visión de aquel
homúnculo a medio formar me había trastornado.
Quizá mi reacción demostraba cuán profundamente
inscritos están los valores a instintos de nuestra
especie.
¡Si era cierto que los nuevos Morlocks habían
conquistado su herencia genética, la corrupción de
los viejos océanos, entonces, en aquel momento de
agitación interior, envidié su ecuanimidad!
Supe entonces que debía escapar de la compañía de
los Morlocks —podían tolerarme, pero allí no había
lugar para mí, no más que para un gorila en un hotel
de Mayfair— y tomé una nueva decisión.
Salí del refugio. Nebogipfel estaba allí, esperando,
como si no se hubiese alejado. Con un roce de la
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