Page 150 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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que esa tecnología podría ser de gran valor para
nuestra especie.
—¡Ya lo creo!
Tuve una súbita visión de aquellos Morlocks, con sus
dispositivos mágicos y aterradoras armas, volviendo
en Máquinas del Tiempo al Londres de 1891.
Los Morlocks mantendrían a la humanidad segura y
alimentada. ¡Pero, privado de su alma, y quizá de sus
hijos, preveía que el hombre moderno no sobreviviría
más allá de unas pocas generaciones!
El horror ante esa posibilidad hizo que mi sangre se
acelerase, pero incluso en aquel momento una parte
remota y racional de mi mente me señalaba varias
dificultades. «Mira —me dije—, si así fuesen
destruidos todos los hombres modernos —y el
hombre moderno es el antecesor de los Morlocks—
los Morlocks no podrían existir, por lo que no
podrían capturar mi máquina y volver en el tiempo...
Es una paradoja, ¿no? No puedes tener ambas cosas.»
Deben recordar que en alguna parte de mi cerebro
seguía fermentando el problema de mi segundo viaje
en el tiempo —con la divergencia de historias que
había presenciado—, y estaba seguro de que mi
comprensión de la filosofía del viaje en el tiempo era
en el mejor de los casos todavía limitada.
Eché a un lado esos pensamientos y me enfrenté a
Nebogipfel.
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