Page 149 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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mano sobre un pedestal hizo que el refugio se
disolviese en el Suelo.
—Nebogipfel —dije con sequedad—, debe parecerle
evidente que aquí estoy tan fuera de lugar como un
animal escapado de un zoo que corriese libre por la
ciudad.
No dijo nada; su mirada impasible.
—A menos que tengan la intención de retenerme
como prisionero, o como un espécimen de
laboratorio, no deseo permanecer aquí. Pido que me
den acceso a la Máquina del Tiempo, para que pueda
volver a mi propia época.
—No es usted un prisionero —dijo—. Esa palabra no
tiene traducción en nuestra lengua. Usted es un ser
sensible, y como tal tiene derechos. El único límite a
su comportamiento es que no debe volver a dañar a
otros con sus actos...
—Límite que acepto —dije.
—... y —continuó— que no partirá en su máquina.
—Entonces, no tengo derechos —dije con un
gruñido—. Soy un prisionero aquí... ¡y un prisionero
en el tiempo!
—Aunque la teoría del viaje en el tiempo está clara, y
la estructura dinámica de la máquina es evidente,
todavía no comprendemos los principios —dijo el
Morlock. Supuse que eso significaba que todavía no
entendían el papel de la plattnerita—. Pero creemos
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