Page 169 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Era ciertamente irónico que ese mismo análisis —la


           desaparición  de  los  sexos  en  un  mundo  estable,


           abundante  y  en  paz—  lo  hubiese  aplicado  a  los


           exquisitos y decadentes Elois; ¡y ahora veía que eran


           sus repugnantes primos, los Morlocks, los que habían


           conseguido en esta versión ese logro remoto!


           Todo esto se fue formando en mi mente. Lentamente,



           me  llevó  varios  días,  tomé  una  decisión  sobre  mi


           futuro.


           No  podía  permanecer  en  el  Interior;  después  de  la


           perspectiva  casi  divina  que  Nebogipfel  me  había


           proporcionado, no podía soportar la idea de dedicar


           mi vida y mis energías a uno de aquellos conflictos


           sin  sentido  que  se  extendían  como  el  fuego  por



           aquellas  inmensas  praderas.  Tampoco  podía


           permanecer con Nebogipfel y sus Morlocks; no soy


           un Morlock, y mis esenciales necesidades humanas


           me harían insoportable vivir como Nebogipfel.


           Más aún, como ya he dicho, no podía vivir con la idea


           de que la Máquina del Tiempo todavía existía, ¡un


           artefacto capaz de causar tanto daño a la humanidad!


           Comencé a preparar un plan para arreglarlo todo, y


           llamé a Nebogipfel.



           —Cuando  se  construyó  la  Esfera  —me  dijo


           Nebogipfel—, hubo un cisma. Aquellos que querían


           vivir  como  los  hombres  lo  habían  hecho  siempre






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