Page 164 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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supuesto. Un día —era luminoso y cálido— decidí
intentar llegar a la formación rocosa que he
mencionado, que era la única característica notable
en el horizonte marcado por la niebla incluso en los
días más claros. Puse algo de comida y agua en una
bolsa que improvisé con la chaqueta y emprendí la
marcha; llegué tan lejos como pude antes de
cansarme, y luego me tendí para intentar dormir.
Pero no podía hacerlo, no a la luz del Sol, y después
de unas pocas horas desistí. Caminé un poco más,
pero la formación rocosa no parecía estar más cerca,
y empecé a tener miedo al alejarme de la plataforma.
¿Qué pasaría si me agotaba o resultaba herido? No
podría llamar a Nebogipfel, y tendría que
despedirme de cualquier posibilidad de volver a mi
época: de hecho, moriría sobre la hierba como una
gacela herida. ¡Y todo por un paseo hasta un anónimo
montón de rocas!
Al sentirme como un tonto, me volví y regresé a la
plataforma.
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LOS NUEVOS ELOIS
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