Page 165 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Varios días más tarde, salí de la choza después de un


           sueño, y me di cuenta de que la luz era más brillante


           de  lo  normal.  Miré  hacia  arriba,  y  vi  que  la


           iluminación extra provenía de un feroz punto de luz


           a unos pocos grados de arco del Sol. Cogí mis gafas a


           inspeccioné la nueva estrella.



           Era  una  isla‐mundo  que  ardía.  Mientras  miraba,


           grandes              explosiones                 astillaron              la       superficie,


           produciendo  nubes  que  se  transformaban  en


           hermosas flores de muerte. Pensé que la isla‐mundo


           debía de estar desprovista de vida, ya que nada podía


           sobrevivir a aquella conflagración, pero aun así las


           explosiones llovían sobre la superficie, ¡y todo en un



           silencio ominoso!


           La isla‐mundo brilló con más intensidad que el Sol


           durante  varias  horas,  y  supe  que  presenciaba  una


           tragedia  titánica,  hecha  por  el  hombre  o  por  los


           descendientes del hombre.


           En  cada  lugar  del  cielo  rocoso  —ahora  que  las


           buscaba— vi las señales de la Guerra.


           Allí tenía un mundo en el que grandes regiones de


           tierra  se  dedicaban  a  la  destructiva  y  debilitadora



           guerra  de  asedio:  vi  grandes  franjas  de  campo


           excavadas, inmensas trincheras de cientos de millas


           de ancho, en las que, supuse, los hombres luchaban y


           morían año tras año. Por allí ardía una ciudad con


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