Page 174 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Verne, que había hecho que los miembros del club de
Baltimore disparasen un ridículo cañón, con una bala
tripulada, entre el espacio de la Tierra a la Luna. Pero
bastan unos pocos cálculos mentales para mostrar
que la aceleración necesaria para disparar un
proyectil más allá de la gravedad de la Tierra sería
también suficiente para extender mi cuerpo y el de
Nebogipfel por el interior de la bala como si fuesen
mermelada de fresa.
Entonces, ¿qué?
Se sabe que el espacio interplanetario carece de aire;
por lo que no podríamos volar como pájaros hacia la
Tierra, porque los pájaros dependen de la capacidad
de sus alas para batir contra el aire. ¡Sin aire no hay
sustentación! Quizá, suponía, el yate espacial estaría
propulsado por algún tipo avanzado de cohete, ya
que los cohetes vuelan al emitir hacia atrás la masa
de su combustible ya consumido. Eso funcionaría en
el vacío del espacio, si se lleva oxígeno para mantener
la combustión.
Pero ésas eran especulaciones mundanas, ancladas
en mi mentalidad del siglo diecinueve. ¿Cómo podría
saber lo que sería posible en el año 657.208 d.C.?
Imaginaba yates capaces de moverse contra la
gravedad del Sol como si fuese un viento invisible; o,
pensé, podrían manipular el campo magnético.
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