Page 179 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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—Comprendo el principio del lanzamiento —le dije
a Nebogipfel—. ¿Pero cómo se dirige la cápsula?
Vaciló durante unos segundos.
—No se dirige. ¿No ha comprendido lo que le he
dicho? La cápsula no precisa de fuerza motora,
porque la velocidad de la Esfera...
—Sí —dije ansioso—, eso lo entiendo. Pero ¿qué pasa
si nos damos cuenta de que nos salimos de rumbo por
un error de cálculo y que no llegaremos a la Tierra?
Había comprendido que el más pequeño error en la
Esfera, incluso una fracción de grado de arco, podría
—gracias a las grandes distancias interplanetarias—
hacer que pasásemos a millones de millas de la
Tierra, para vagar luego, presumiblemente,
eternamente por el vacío entre las estrellas,
¡maldiciendo hasta que se nos acabase el aire!
Nebogipfel parecía confundido.
—No ha habido ningún error.
—Aun así —repetí—, si lo hubiese, quizá por un error
mecánico, entonces, ¿cómo podríamos corregir el
rumbo en la cápsula?
Pensó durante un tiempo antes de contestar.
—No se cometen errores —repitió—, por lo que la
cápsula no tiene necesidad de ninguna propulsión
correctora, como usted sugiere. Al principio no podía
creerlo, y tuve que hacer que Nebogipfel me lo
repitiera varias veces antes de aceptarlo como cierto.
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