Page 178 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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comprendí la elegancia y economía de su solución al
viaje entre la Esfera y el cordón de planetas
superviviente, tanto que tenía que haberla supuesto,
y olvidé todas mis especulaciones sobre cohetes. Aun
así, ¡he ahí otra muestra de la naturaleza inhumana
del alma Morlock! En lugar del grandioso yate
espacial que había imaginado, viajaría de la órbita de
Venus a la Tierra en algo no más grandioso que aquel
ataúd de forma rectangular.
Pocos hombres de mi siglo habían comprendido los
grandes vacíos del espacio, con unos pocos reductos
de calor y vida en él, y las inmensas velocidades
necesarias para recorrer el espacio interplanetario en
un tiempo razonable. Pero la Esfera de los Morlocks
se movía, en su ecuador, a una velocidad enorme. Por
lo que los Morlocks no necesitaban ni cohetes ni
cañones para alcanzar velocidades interplanetarias.
Se limitaban a dejar caer la cápsula de la Esfera y la
rotación hacía el resto.
Y eso es lo que habían hecho con nosotros. A esa
velocidad, me dijo el Morlock, alcanzaríamos la
Tierra en sólo cuarenta y siete horas.
Exploré la cápsula, pero no pude descubrir ningún
rastro de cohetes a otro dispositivo motor. Flotaba en
la cabina sintiéndome enorme y torpe; la barba se
alejaba de mi cara como una nube gris, y la chaqueta
insistía en enrollarse alrededor de los hombros.
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