Page 189 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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aprender de la vida, del amor, de la política y del arte,
¡despreciaba incluso el sueño!, en mi búsqueda de
una imposible perfección del entendimiento. Incluso
supongo que me vi a mí mismo después de terminar
aquel viaje interplanetario, con mi plan para engañar
a los Morlocks y huir a mi siglo. Todavía tenía la idea
de completar el plan —deben tenerlo claro pero era
como si contemplase los actos de otra pequeña figura
que era yo.
Finalmente tuve la idea de que me convertía en algo
fuera no sólo de mi mundo de nacimiento, sino de
todos los mundos y del Espacio y el Tiempo también.
¿Qué sería de mí en el futuro, sino, una vez más,
convertirme en una mota de conciencia zarandeada
por los Vientos del Tiempo?
Sólo a medida que la Tierra se acercaba —una sombra
aún más oscura en contraste con el espacio, y la luz
de las estrellas reflejadas en los océanos— me sentí
de nuevo partícipe de las preocupaciones normales
de la humanidad; los detalles de mi plan —y mis
esperanzas y miedos sobre el futuro— cobraron
forma nuevamente en mi cerebro.
Nunca he olvidado aquel breve interludio
interplanetario, y en ocasiones —cuando estoy entre
la vigilia y el sueño— imagino que de nuevo vago por
entre la Esfera y la Tierra, con la sola compañía de un
paciente Morlock.
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