Page 19 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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ciertas características de la luz, que habían aparecido


           en esa misma revista cuatro años antes, en 1887...


           ¡Y así todo! Los detalles de la vida diaria se agolpaban


           en  mi  cabeza,  y  en  contraste  los  recuerdos  de  mi


           aventura  en  el  futuro  parecían  casi  fantásticos,


           incluso  absurdos.  Ahora  que  pienso  en  ello,  me


           parecía  que  toda  la  experiencia  tenía  algo  de



           alucinación, como un sueño: hubo una sensación de


           caída, la desorientación de todo lo relacionado con el


           viaje en el tiempo, y mi última incursión en el mundo


           dantesco de 802.701. El control de lo ordinario sobre


           nuestra  imaginación  es  sorprendente.  De  pie,  en


           pijama, algo de la incertidumbre que finalmente me


           había asaltado la noche anterior regresó, ¡y comencé



           a  dudar  de  la  misma  existencia  de  la  Máquina  del


           Tiempo!, a pesar de tener recuerdos perfectos de los


           dos años que había pasado inmerso en los detalles de


           su  construcción,  sin  mencionar  las  dos  décadas


           anteriores, en las que desarrollé la teoría del viaje en


           el  tiempo  a  partir  de  las  anomalías  que  había


           observado en mis estudios de óptica.


           Repasé  mentalmente  la  conversación  que  había


           mantenido  con  mis  acompañantes  en  la  cena  de  la



           noche anterior —de alguna forma esas escasas horas


           me resultaban más claras que todos mis días en el


           mundo  del  futuro—  y  recordé  sus  variadas


           respuestas  a  mi  relato:  todos  disfrutaron  de  una


                                                                                                               19
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