Page 24 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 24

reino de lo mitológico! Como suele pasar, me moría


           por partir, pero también estaba decidido a no ser tan


           impetuoso  como  la  primera  vez,  cuando  había


           recorrido ocho mil siglos sin más protección que un


           par de zapatos y una caja de cerillas.


           Llené  la  mochila  con  todas  las  cerillas  que  pude


           encontrar  en la  casa,  y  de  hecho envié  a  Hillyer  al



           estanco  a  comprar  más  cajas.  Empaqueté  alcanfor,


           velas y, por instinto, un trozo de guita, en caso de que


           tuviese que fabricarme mis propias velas (no tenía ni


           idea de cómo hacer tal cosa, pero bajo la luz brillante


           de  aquella  mañana  optimista  no  dudaba  de  mi


           capacidad para improvisar).


           Cogí alcohol, bálsamo, pastillas de quinina y vendas.



           No  tenía  pistola;  y  dudo  que  la  hubiese  cogido  de


           haberla  tenido  porque  ¿de  qué  sirve  una  pistola


           cuando  se  te  acaba  la  munición?,  pero  me  metí  la


           navaja  en  el  bolsillo.  Tomé  también  varias


           herramientas:  un  destornillador,  llaves  de  varios


           tamaños  y  una  pequeña  sierra  con  hojas  de


           repuesto,ʹasí como tornillos, trozos de níquel y cobre


           y  barras  de  cuarzo.  Estaba  decidido  a  que  ningún


           accidente tonto de la Máquina del Tiempo me dejase



           varado en un futuro inconexo por falta de un poco de


           cobre o una barra de cuarzo: a pesar de mis breves


           planes de construir una nueva Máquina del Tiempo


           cuando los Morlocks robaron la original en 802.701,


                                                                                                               24
   19   20   21   22   23   24   25   26   27   28   29