Page 239 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 239
—¿Puede? —Se volvió hacia Nebogipfel—.
Es decir, ¿puede? Dios mío.
Se quedó mirando la cara peluda del pobre
Nebogipfel, y yo me quedé de pie,
intentando no manifestar mi impaciencia —
—por no decir vergüenza— ante tanta
descortesía.
Recordó sus obligaciones.
—Oh —dijo—. Perdón. Por favor, siéntense.
Nebogipfel, perdido en la chaqueta, se
quedó en medio de la alfombra. Miró
primero el suelo y luego el resto de la
habitación. Parecía esperar algo, y de pronto
lo entendí. ¡Estaba tan habituado a la
tecnología de su época que estaba
esperando a que el mueble surgiese del
suelo! Aunque, al conocernos mejor, el
Morlock demostraría grandes
conocimientos y flexibilidad mental,
entonces estaba tan confundido como lo
habría estado yo si buscase la espita del gas
239

