Page 457 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 457
cómo interpretar aquel nuevo y
amenazador fenómeno.
A continuación el silbido se detuvo.
En el silencio que siguió, una sola voz lanzó
una advertencia:
—¡Un proyectil! Es una maldita bomba...
Ahora ya sabía qué eran aquellos distantes
pasos de gigante hacia el norte: era el
aterrizaje del fuego de artillería.
La pausa se rompió. El pánico estalló a
nuestro alrededor, más frenético que nunca.
Pasé por encima de Nebogipfel y agarré los
hombros de Moses; sin ceremonias lo eché a
él y al Morlock al suelo, y una sábana de
gentes cayó sobre nosotros, cubriéndonos
con carne cálida y temblorosa. En aquellos
últimos momentos, cuando los brazos y
piernas me golpeaban el rostro, pude oír la
voz aguda del hombre del Ejército de
Salvación, todavía gritando:
—¡E‐ternidad! ¡E‐ternidad!
457

