Page 456 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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alfombra,  o  la  rueda  de  un  ciclista  corría


                  sobre ella, y la mujer se caía; llevaba puesta


                  la  máscara,  y  pude  ver  las  lágrimas


                  reuniéndose tras los cristales al luchar con


                  aquella masa irracional e inmanejable que le


                  era tan importante.


                  Allí donde podía ver un rostro humano las



                  cosas no parecían tan malas, ya que podía


                  sentir  algo  de  compañerismo  por  aquel


                  oficinista             de         ojos         rojos,          o       aquella


                  dependienta  cansada;  pero,  con  las


                  máscaras                 antigás,              y        bajo           aquella


                  iluminación  fragmentaria  y  sombría,  la


                  multitud se volvía anónima y parecida a un



                  grupo de insectos; era como si una vez más


                  me hubiesen transportado lejos de la Tierra


                  a algún remoto planeta de pesadilla.


                  Llegó  un  nuevo  sonido:  un  tono  alto  y


                  agudo  que  rasgó  el  aire.  Me  pareció  que


                  provenía de la brecha al este. La multitud se


                  detuvo  en  su  huida,  como  si  prestase


                  atención. Moses y yo nos miramos, sin saber


                                                                                                   456
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